Llevo bastante
tiempo dándome cuenta de que cada vez mas nos estamos convirtiendo en marionetas.
No se si
os habéis dado cuenta pero los seres humanos estamos dirigidos por personas que
nos manipulan indirectamente para hacer lo que a ellos les beneficia, con la suficiente
influencia, ya puede ser religiosa o política, para que votemos a quien le conviene
debido a su ideología, e incluso han podido hacer que haya guerras entre
nosotros para crear una sociedad benefactora en la que ellos pueden seguir
influyendo en nuestra forma de pensar para que hagamos lo que ellos quieren. De
echo trabajamos para que parte de nuestro sueldos vayan a ellos y hacemos que
vengan nuevas personas al mundo para que hagan exactamente lo mismo, lo que
quiere decir, que no trabajamos para nosotros mismos sino que trabajamos para
ellos, pero pudiendo elegir en lo que trabajar, debido que eso a ellos les da
igual mientras que parte de nuestro sueldo sea para ellos.
También
nos distraen con deportes, entretenimiento en general, para que no pensemos en
ello y no nos sublevemos y saquemos a la luz las injusticias. Si todos dejamos
a un lado ese entretenimiento nos daríamos cuenta de lo que pasa y empezaríamos
a salir a la calle a sublevarnos, y con ello lograríamos una sociedad a nuestra
medida. Pero como vivimos en una sociedad tan socializada, que busca el
entretenimiento, pasaran muchos años hasta que veamos la verdad y salgamos a la
calle, y puede que ya sea tarde.
Ellos
saben que eso algún día pasará por lo que cada vez saca más y más programas que
nos entretengan y así mantenernos a raya y sentados en nuestro sillones. Pero
cuando un grupo grande de personas vea lo que pasa abrirán los ojos al resto, y
esas personas que nos manipulan empezarán a vivir la vida que quieren que
tengamos ya que lo que tienen ahora no es vida
Las
noticias cuentan exactamente lo que ellos quieren contarlos y así nos manipulan
mientras nos quejamos delante del televisor. La realidad no es como nos la
pintan o como quieren pintárnosla, la realidad es aquella a la que no queremos
enfrentarnos ya sea bien por miedo o por vagueza.
Así que
salid a la calle pequeñas marionetas a quejaros de todo aquello que os parece
injusto y liberémonos entre todos de esas cuerdas que nos sujetan.